Hoy, cada empresario con intereses en Venezuela sabe que tiene por delante un empeoramiento de la situación interna, que alcanzará un climax, luego del cual recién podrá arrancarse la reconstrucción. El día D y la hora 0, ocurrirán cuando se firme un pacto de gobernabilidad, con garantes internacionales y la ONU, al cual se llegará tras la profundización de una crisis que, vista desde este momento en el tiempo, parece difícil de evitar, y difícil que sea pacífica.
El 90% de nuestra población, chavistas y opositores, es incapaz de apelar a la violencia. Los veo marchando, a riesgo de sus vidas, pero no ejerciendo la violencia, ni siquiera la defensiva. Entonces, por ahí no vendría la crisis de violencia. La veo originada por el otro 10%, grupos combatientes, de lado y lado, que con capuchas y sin nada que perder, frente a los colectivos armados, apoyados, los unos por paramilitares (si bien son colombianos, a estos efectos actúan como locales), y los otros por milicias; puedan escalar un choque de fuerzas hasta convertir cualquier marcha en un hecho de sangre sin precedentes. De allí que la decisión de marchar a Miraflores por parte de la oposición, debería contar con todas las garantías organizativas que preserven la vida de los marchantes. No debería ocurrir que la gente, en su propio país, tenga que despedirse de su familia como si no fuera a regresar, solo por asistir a una marcha de protesta, genuina y desarmada. Sin embargo, esas garantías no existen: el que marche ese día sabe que todo puede complicarse, y que su vida le puede cambiar para siempre, así luego, la vida del país siga su curso y no se llegue a nada.
Hay que estar claros en que cada uno de los lados, dirigentes y grupos de poder, ha mostrado que está dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para no ceder en sus posiciones; tengo mis dudas de si han trabajado algún análisis de riesgo y planteado escenarios, tomando consciencia del verdadero significado, alcance y resultados del “hasta las últimas consecuencias”. Puede ser devastador, y que después de eso, continúe el statu quo…que todo siga igual, pero con mas “héroes” en las lápidas.
Hago estas advertencias para la reflexión, porque hoy 23 de marzo se cumplen dos meses desde el 23E, y un mes desde el 23F, periodo de profundización y aceleración de nuestra crisis. Antes de esa fecha, ya la teníamos, pero del lado opositor había apatía y desconfianza en los líderes. Ese día, el juego cambió y la oposición volvió a tener confianza; y no solo eso, sino que consiguió espacios de poder, que poco a poco le dan la entidad de ser una parte negociadora con peso para exigir, pero también para ofrecer. El chavismo tiene cosas que la oposición quiere, y al revés, ahora, cada vez más la oposición se hace de cosas que el chavismo quiere. Y la presión (y la apuesta) aumenta todos los días, a través de las sanciones y amenazas de EEUU, tratando de forzar un quiebre en el chavismo, el cual aun no está a la vista.
Regresando al inicio del informe, los empresarios deben prepararse para que los mercados se achiquen, y la presencia del estado se manifieste en forma errática, flexibilizando y permitiendo, por un lado, y controlando y obstaculizando por el otro. El país se va a achicar aun más, y la infraestructura de servicios (electricidad, agua, telecomunicaciones, internet, finanzas, seguridad y transporte) se deteriorará hasta la interrupción frecuente, diaria y sin posibilidades de reclamo o solución. Hay que verlo como la situación de un país en guerra (gracias a Dios aun sin bombardeos), y operar en esas condiciones. Cuidar la infraestructura, mantener el core de personal clave preparado, y contribuir en lo que se pueda con las familias de los trabajadores y con el entorno de cada empresa. La idea es que de esta tragedia salgamos todos juntos como una sociedad más madura, que como ingresamos en ella. Hemos aprendido mucho, especialmente el sector empresario y gerencial, y ese aprendizaje nos servirá para cuando haya que comenzar a reconstruir.
Social
La situación social del país se entiende mejor desde el informe de Bachelet ante la comisión de DDHH en Ginebra, más que nada porque proviene de alguien que hubiera preferido no enterarse de lo que se enteró, pues en su corazón ella, es amiga del chavismo. Podemos pensar entonces que no hay parcialidad, sino objetividad.
“Estoy muy preocupada por la magnitud y gravedad de la crisis actual y su impacto en los Derechos Humanos; es un factor desestabilizador preocupante en la región, por las numerosas violaciones y abusos de derechos humanos perpetrados por las fuerzas de seguridad”.
“Las autoridades se han negado a reconocer las dimensiones y la gravedad de la crisis en materia de cuidados médicos, alimentación y servicios básicos, por lo que las medidas que han adoptado no han sido suficientes”.
“Aunque esta devastadora crisis social y económica comenzó antes de la imposición de las primeras sanciones económicas en 2017, dijo la comisionada, las recientes sanciones sobre las transferencias financieras derivadas de la venta de petróleo venezolano en los Estados Unidos puedan contribuir a agravar la situación económica, con posibles repercusiones sobre los derechos básicos y el bienestar de la población”.
Semana a semana en nuestro informes mencionamos cosas similares, aunque vistas desde adentro, y mas con un carácter de recomendación sobre vías para evitar que la crisis política que se originó dentro del chavismo tras el fallecimiento de Hugo Chavez, se convirtiera hoy en una crisis económica y social de dimensiones enormes, que vista desde afuera, no llega a representar la realidad catastrófica en la que vivimos adentro.
Ojalá el chavismo tuviera la oportunidad de hacer auto crítica, y con un enfoque nacional y patriótico, reconociera que no vale la pena tanto daño para sostener un poder, el cual, de todas formas, ya está perdido. El pueblo venezolano es demócrata y 20 años en el poder es mucho tiempo para las mismas caras, las mismas propuestas y los mismos resultados.
Ya está bien…hay que refrescar el juego.
Política
Más allá de nuestra situación interna, y de quién tiene la marcha más grande, nuestro futuro se está jugando fuera de Venezuela, en una liga en la que no estamos a la altura para jugarla. Gane quien gane internamente, el que gane afuera será quien imponga las reglas. EEUU es quien tiene la mejor mano para imponerse, y pareciera que es una cuestión de tiempo; no de nuestros tiempos, sino los de ellos. EEUU, Rusia, China y ahora Turquía como el gran aliviadero de la hidráulica chavista.
El rechazo de China a la visa al nuevo representante venezolano en el BID, y la consecuente cancelación de la reunión, como respuesta inmediata, son indicadores de que EEUU tiene bien clara la divisoria de aguas, y el caso Venezuela está siendo usado para demarcar territorios. China debería pensar seriamente en no interferir, pues es quien puede salir más perjudicada; con este tipo de actitudes saca a la superficie el riesgo de no reconocimiento por parte de un nuevo gobierno, de los compromisos que no fueron aprobados por la AN, que son muchos y no todos transparentes. Pareciera que fue una decisión errada y que le traerá consecuencias, las cuales posiblemente se extiendan a América Latina.
Con Rusia, la relación es diferente, pues es más de poder e influencia, que de cobranza de deudas. Es más de hegemonía y control, y siempre supimos, o al menos sospechamos, que podíamos ser la contrapartida de Crimea. Ni esa relación, ni la de China, parecieran afectar cualquier decisión unilateral que pudiera tomar EEUU, por tratarse de SU zona de influencia, y porque los demás, tendrán que aceptarla. De todos modos, todos los días se va “creando” un expediente de posibles causas y razones que justifiquen algún tipo de intervención. Margaret Thatcher decía al inicio del conflicto de Malvinas, que ella “creía en una solución diplomática, pero apoyada por la flota inglesa”.
La detención sin vías de solución (por el perfil de los cargos que se le imputan) del apoyo de Guaidó, Roberto Marrero, es una muestra de que el chavismo aun no ha revelado todo su juego, el cual, por las circunstancias, solo puede ser fronteras adentro, donde tiene todo el poder de hacer y deshacer, con cualquier persona, empresa u organización. Creo que aun veremos acciones sorprendentes como manifestación de la vocación de sostener el poder, sin importar las consecuencias.
Económico
Cuando en el 2003 arrancó el control de cambio, comenzamos a aislarnos financieramente del mundo, donde los dólares que entraban y salían de nuestra “burbuja” lo hacían por una sola vía: el estado y sus mecanismos financieros, PDVSA, Bandes, Fonden, Bandes, Bariven y CVG Internacional, por nombrar las más visibles. O sea que para el empresario privado, el aislamiento ha sido ya una práctica y una costumbre. No había manera de que nuestra situación interna impactara a otros países, ni que la de los otros nos afectara. De hecho, pudimos pasar la crisis mundial del 2008 sin haberla sentido en la proporción que afectó a otros países, mientras nosotros tuvimos record de ingresos (U$ 118 MMM) y de importaciones (U$ 72 MMM).
Ese escudo de protección hace que en la actualidad, las sanciones, algunas, no todas, reboten en la malla, y no penetren a nuestro ecosistema. Por ejemplo, sancionar al Banco Bicentenario, no tiene más que un efecto simbólico, mientras que hacerlo con el Bandes es dar como en el centro del sistema de acumulación de reservas ampliadas. El escudo puede abrirse desde adentro vía las ultimas interpretaciones de las providencias y las permisividades, pero solo para el sector privado cuyos recursos no provengan de transferencias desde el sector público. Habrá que ver, en qué medida el sector privado podrá maniobrar para que la escasez que se viene, no nos afecte tanto. Hay que hacer notar que las presiones que está recibiendo Turquía podrían resultar en que esa única puerta, también se cierre.
El gobierno perdió hace tiempo la gobernabilidad sobre la economía, así como ya hace tiempo la perdió sobre el sector eléctrico y el petrolero. Por consiguiente, se crea una oportunidad para que el sector privado se organice para asumir de hecho la conducción de la economía. Hay momentos en la historia, en los que los actores son sometidos a pruebas para las que no estaban preparados, pero sacan fuerza y creatividad y se convierten en importantes. Debe haber uno o varios empresarios relevantes y visionarios que nos ayuden a transitar este periodo de (mínimo) un año y medio, que nos queda por delante. Ojalá que se den cuenta y comiencen a operar.
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