Como ha venido ocurriendo desde hace años, el chavismo impone tanto la agenda mediática como la matriz de opinión. Hoy estamos hablando de las elecciones presidenciales con sentido de urgencia…como sorprendidos, y ese tema se expande y ocupa todos los espacios. Hasta pareciera que estamos en tiempos de normalidad. Nos prestamos al juego de fingir o pretender una normalidad electoral que no tenemos. Y que estamos muy lejos de tener.
La realidad es que nuestra industria petrolera va en camino al colapso, y que arrastrará inevitablemente al resto del país. Para mí, en mi rol de observador, el país fue siempre una cajita con línea punteada reportando al presidente en el organigrama de Pdvsa….y no al revés. Por eso, cuando cae Pdvsa, nos arrastra a todos. Y está en camino casi irreversible de caída.
Sin embargo, la preocupación de nuestra dirigencia es electoral. El divorcio de la realidad es entendible para el ala del gobierno que trata de “meter debajo de la alfombra” lo que no le gusta. Es inadmisible que sea así para la dirigencia opositora. Y eso marca la diferencia entre quienes realmente “se oponen”, y quienes juegan un rol de conveniencia.
Aunque ya se sabía que las elecciones iban a ser pronto (quedaron para el domingo 15 de abril, me dicen) la dirigencia opositora sigue actuando como si fuera algo novedoso. Y tanta es la sorpresa que aún no hay un pronunciamiento formal de la MUD (ni siquiera a la inhabilitación de su propia tarjeta, además del resto que ya se conoce). El hecho de no tomar posición, no desaparece las cosas…siguen allí.
El tema de la visión, la estrategia y el sentido de dirección, son necesarios para que las acciones tácticas (p.ej. definir una fecha) puedan ser colocadas en contexto y se minimicen las sorpresas. A la oposición le hace falta una hoja de ruta, un mapa que le sirva de guía. Que le permita decidir, si son un solo bloque o un “rejunte” de partidos sin sentido de equipo. Por ejemplo si debe presentarse o no a las elecciones. Si realmente es su momento. Y si no lo es, tener claro cuál sería el momento. Y pudiera haber muchas respuestas…pero de eso se trata la formulación de una estrategia…de varias opciones abiertas y de seleccionar solo algunas y moverse en esa dirección…dentro de los límites de esa estrategia.
Y las veces que los escucho siempre dicen que están súper asesorados, que tienen todo lo necesario, pero cuando vas a la realidad, siempre lucen desconcertados y reaccionan en consecuencia. La ventaja de contar con una estrategia compartida es que nada te mueve de tu centro, para bien o para mal. Veo mucho individualismo y oportunismo. Lo que cada comando de campaña está haciendo por su cuenta, debería trasladarlo a la unidad.
Si tuvieran una estrategia, con el correspondiente análisis de entorno, sabrían que solo unidos tienen alguna oportunidad, que con el enfoque de primarias se dividirán más aun, y que por consenso, compitiendo solo los que aparecen, tampoco lograrán cubrir las expectativas que uno ve, escucha y mide, que el pueblo opositor espera de sus dirigentes.
En el otro extremo, el chavismo, ha mostrado una estrategia clara, continua y consistente, la cual ha documentado, ha comunicado y ha diseminado, como para crear una cultura que va más allá de los resultados de una gestión de gobierno. De esa forma se explica que pese al desastre de ejecución que tenemos, aun exista un piso del 30% de chavistas, el cual pudiera expandirse hasta casi el 40% con un manejo específico de la situación.
Cuando se habla de la disonancia entre la gestión y el relato, la respuesta hay que buscarla en la cultura chavista que ha ido permeando en la población objetivo de la estrategia, hasta convencerlos (genuinamente, sin trampas) de que por un “escuálido” no hay que votar nunca…así el chavismo lo esté haciendo mal.
Con esa introducción vamos a analizar cada uno de los ámbitos:
Político
Todo lo que ocurra en el país, ya desde el mes de agosto pasado, es electoral. Lo fue para la ANC, luego para las regionales, y finalmente para las alcaldías, como la calibración de una maquinaria electoral formidable que fue preparándose para el evento máximo de las presidenciales de abril.
No se trata solamente de que la oposición presente o no un candidato creíble. Se trata de que pueda contar con una maquinaria desplegada a nivel nacional capaz de defender el voto mesa por mesa desde la apertura hasta el cierre…sin abandonar y con mucha mística y conocimiento de los derechos electorales. Y esa maquinaria no puede basarse solo en voluntariado espontaneo, sino en fiscales y testigos entrenados, hidratados y alimentados, con dispositivos de comunicación que permitan solicitar y dar apoyo cuando sea necesario. Y no hay partido o sub grupo de partidos que pueda hacerlo solo. Tiene que ser la oposición completa. Eso desde el lado de la oferta.
Desde el lado de la demanda, la gente está desencantada…los nombres que se presentan generan más rechazo que aceptación. Y en este caso, rechazo significa desde abstención, hasta la rabia de amenazar con votar por NMM…no creo que lo hagan, pero la amenaza está…por escrito…en las redes. El hecho de lanzarse individualmente como lo han informado los Henry´s ya muestra falta de unidad. Si bien el riesgo es individual de cada candidato, el daño colateral es la sociedad que va perdiendo cada vez más confianza en sus líderes. Cada uno de esos precandidatos tiene más rechazo que seguidores.
Rechazo es la palabra clave…como opuesto a aceptación. Posiblemente un candidato con menos perfil y con menos rechazo tenga más oportunidades que alguno de los postulantes. Gente tipo Aveledo o Eduardo Fernández tendrían más posibilidades de conseguir que la base opositora saliera masivamente a votar…y allí, en ese caso, otro seria el panorama. El “partido” del descontento tendría su candidato y ese, como sabemos cruza transversalmente al chavismo y llega al 80%. Sería imbatible…
La oposición más firme consistente y unida sigue siendo la internacional. Está el grupo de las sanciones liderado por EEUU y seguido por Canadá y la UE; el grupo de Lima con casi toda la región latinoamericana, y en especial el vecino Colombia, tal vez el que ha recibido el impacto más directo de la revolución bolivariana. Los anteriores, más los políticos en el exilio, conforman la parte consistente y con un sentido de dirección claro: quieren que NMM deje de gobernar. Pero ellos no votan. Solo pueden generar el marco referencial para que la verdadera oposición, la interna, actúe. Pero no lo hace…no “lee” correctamente las señales del entorno. En fin, el párrafo anterior, “desde el lado de la demanda”, se complementa con éste en forma de circuito cerrado.
Y la única forma de romper el loop que representan los dos párrafos anteriores es que los precandidatos actuales se hagan a un lado, pongan sus estructuras partidarias al servicio de la unidad y permitan que a través de varios métodos combinados, como encuestas, resúmenes de redes sociales, conversaciones con expertos, consultas públicas, y principalmente con las juventudes de los partidos, identifiquen al candidato que anule el rechazo y convoque masivamente, y prepare la maquinaria para enfrentar un evento que a todas luces es complicado, desigual y muy mal visto por el resto del mundo. De otra forma, pareciera que lo mejor sería no participar y esperar por un mejor momento. Porque sin duda este no es el mejor momento.
Está tan claro que el gobierno no espera perder, que se adelantaron las elecciones pero no se acortó el periodo presidencial…el nuevo presidente tendrá que estar 8 meses en espera. Que si se tratara de NMM no habría problema, pero si fuera un opositor si representaría una situación inédita…como todo lo que nos está pasando…qué difícil.
Social
En lo últimos años venimos anticipando la posibilidad de una explosión social, fogoneada por una realidad cada vez peor de hiperinflación, desabastecimiento e inseguridad. Pero siempre decíamos que los indicadores socio emocionales no la mostraban…no mostraban la rabia…llegaban hasta niveles de intranquilidad, preocupación y molestia pero no llegaban a rabia. La explicación, lo que llaman disonancia entre la realidad y su interpretación, pareciera estar más relacionada a un elemento de lealtad de clase, de chavismo permeado a la sociedad, que no siempre tiene que ver con pobreza, sino con una especie de “Síndrome de Estocolmo” según el cual cuanto más tortuosa es la situación, más grande el sacrificio y más “orgullo” de pertenecer a la revolución. Esos son los votos seguros…los que se alinean tras el carnet de la patria. Entre 3,5 y 5,5 millones de votos. Y la diferencia, los 2 millones, son del descontento. Quien los capitalice se los lleva, sea chavista o no.
La palabra “inédito” también es aplicable para el fenómeno social que estamos viviendo. No estamos seguros de sí la red de contención y control social que ha desplegado el gobierno será suficiente para enfrentar los niveles de desabastecimiento. Luego de cada “dakaso” hubo bienes que desaparecieron definitivamente de los escaparates para no volver (p.ej. pantallas planas). Esta vez le tocó a los alimentos…y a estas alturas, un mes después de los eventos de la SUNDDE, aún no se han repuesto. Los anaqueles continúan despoblados, y todo parece indicar que las pocas cosas que ya quedaban antes, ahora ya salieron definitivamente. Y los precios son muy altos para el bolsillo promedio. Cuanto menos alimento hay disponible más cuestan (simple ley de oferta y demanda que no puede ser derogada). Y hay una queja de que las frutas y hortalizas están llegando con menos tamaño y menos calidad.
No hay que perder de vista que el componente social es volátil y que lo que hoy parece controlado, ante ciertos estímulos, tales como el hambre de los hijos y la degradación de la dignidad al tener que buscar en la basura, pueden despertar sorpresas…los que se llaman «cisnes negros». Porque hay que estar claros: el hambre y la necesidad no tienen ideología y nuestro perfil multi étnico y cultural no es ni de mártires, ni de inmolados.
Económico
Más de lo mismo pudiera ser el resumen de los acontecimientos y de las decisiones que se toman, pero principalmente de las que no se toman.
El tema Pdvsa es el componente crítico. Con la caída sostenida de la producción, el incremento de los precios del petróleo no nos da ninguna ventaja, puesto que los ingresos seguirán cayendo profundizando el déficit y limitando la capacidad de maniobra. Las causas principales son la falta de mantenimiento, la fuga de talento y las sanciones de USA.
Solo un reacomodo del modelo de negocios, con los cambios correspondientes a la ley de Hidrocarburos y a la constitución (posible desde la ANC) podría lograr un cambio en el sentido de dirección, el cual, de ocurrir, seria después de las elecciones, pues ahora, en esta etapa, todos los fondos disponibles son para lograr la reelección. Así le cueste la vida a Pdvsa, la cual difícilmente logre recuperarse.
Los bonos son otro tema. Si bien los analistas institucionales lo vinculan con el de la caída de la producción y el deterioro de la empresa, el mercado lo evalúa en términos de cartera y de su recuperabilidad. La combinación de las sanciones con el atraso en los pagos afecta por igual a los soberanos y a Pdvsa. Pero la relación causa efecto más directa es la de necesidades de flujo de caja para la reelección versus el pago de compromisos; y los analistas más informados saben que ganará la reelección. Este semestre será de definiciones.
Contrariamente a lo que la bibliografía dice, un default, no solo no “tumbaría” al gobierno, sino que le daría un aire en el flujo de caja, y arrancaría una nueva etapa renegociando y reestructurando. No hay que perder de vista que ante los ojos de cualquier juez americano, las sanciones serian como un atenuante, no lineal, pero si selectivo para “salvar” algunos casos. Lo cierto es que el default dejó de ser un tabú y pasó a ser una causa de “orgullo revolucionario” tal como las sanciones individuales.
Definitivamente, en muchos ámbitos, la revolución entró en una nueva etapa de radicalización que continuará con:
- Nueva constitución y plan de la patria
- Nueva presidencia (reeleción)
- Nueva moneda (petro?)
- Nueva cédula de identidad (carnet de la patria)
- Nuevo negocio petrolero/minero (Caminpeg?)
- Nueva épica revolucionaria (sanciones)
- Mayor presencia del estado con respecto a lo conocido hasta ahora y
- Mucho mayor control social con énfasis en lo militar/policial
Por otra parte, la hiperinflación y la recesión, ambas por diseño según mi criterio, van creando las condiciones de aislamiento que se cierran con el férreo control de cambio.
Si bien en muchos ámbitos, especialmente los blandos, la revolución podrá avanzar porque puede hacerlo, en otros, los más duros como el económico, lo hará solo hasta ciertos límites. Es un tema común entre los funcionarios de alto nivel, mencionar el caso de China, con dos sistemas, pero todo bajo un partido único. El “otro” sistema, será la burbuja semi capitalista con lo que vaya quedando del sistema económico como lo conocemos. Tal vez allí podrá haber más liberalidad y capacidad de maniobra. Pero para el resto solo habrá más y mejor revolución.
El caso del petro nos va mostrando que la necesidad de divisas hará que se flexibilicen algunas normas revolucionarias. El hecho de que sea una nueva fuente de financiamiento externo es posible visto como cripto activo o como bono desmaterializado. Parece que podría tener algunos inversores no institucionales, pero los montos no serían muy altos, aunque ante la situación cualquier monto es bueno. Sería una especie de bono clandestino que obviaría una serie de controles y atraería aquella parte de los flujos que navegan fuera del radar, especialmente los que se mueven en el entorno del país.
No hay que perder de vista que la hiperinflación terminará por destruir nuestro sistema monetario, por lo que el petro está llamado a ser el sustituto del bolívar. Tal vez no ahora pero pronto, y tal vez no el petro sino otro; pero dentro de no mucho deberemos tener una nueva moneda.
Internacional
Cada vez más nos alejamos de lo que fuimos y nos acercamos a lo que no nos gusta. Y el mundo poco a poco se va acostumbrando a ese nuevo papel de nuestro país. Nos miran con compasión como pueblo y con desprecio como gobierno. La reputación que hemos perdido no se recuperará tal fácilmente, pues el papel que está jugando una parte de la oposición interna, hace que se parezca cada vez más al gobierno, en vez de diferenciarse, que sería uno de los objetivos prioritarios de definir una estrategia: si vamos a hacer lo mismo que él, debemos hacerlo mejor, pero principalmente debemos hacer cosas distintas a lo que él hace. Y en eso estamos fallando pues en vez de diferenciarnos, tendemos a parecernos.
China y Rusia, no son aliados incondicionales del gobierno. Hace tiempo que dejaron de apoyar políticamente y principalmente se orientan al país. Si hubiera un cambio de gobierno (que por cierto ellos lo ven como posible) sin duda seguirían apoyando al país.
Casi toda la región ha ido alejándose del populismo y cambiando a gobiernos generadores de riqueza. Y tanto China como Rusia (esta semana Macri visitó Moscú) han mantenido y en algunos casos incrementado su participación en diferentes áreas.
La visión desde afuera es que el gobierno no podrá sostenerse con el empeoramiento de la situación interna, pero la visión desde adentro es que eso lo fortalecerá más aún.
Lo inédito de la situación (no hemos encontrado benchmarks de comparación lineal sino por partes) hace que no esté todo dicho y que las cosas puedan cambiar. Aún no está claro cómo es que podría ocurrir.
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