Sobre finales del 2008 habíamos planteado que a la crisis mundial podíamos observarla en tres olas, la primera eminentemente financiera que arrastró a los mercados relevantes de todo el mundo; la segunda, eminentemente operativa, que arranca con la recesión inducida por la primera y aun no ha terminado, y la tercera ola, que ya ha comenzado a impactar principalmente a las economías de los países emergentes, mono productoras, proveedoras de materias primas y mano de obra de bajo costo, las cuales deberán apelar a sus reservas de todo tipo para compensar la caída en los niveles de actividad:
PBI con una contracción promedio del 1,3%, desempleo, y comercio cada vez con menos surtido.Sobre finales del 2008 habíamos planteado que a la crisis mundial podíamos observarla en tres olas, la primera eminentemente financiera que arrastró a los mercados relevantes de todo el mundo; la segunda, eminentemente operativa, que arranca con la recesión inducida por la primera y aun no ha terminado, y la tercera ola, que ya ha comenzado a impactar principalmente a las economías de los países emergentes, mono productoras, proveedoras de materias primas y mano de obra de bajo costo, las cuales deberán apelar a sus reservas de todo tipo para compensar la caída en los niveles de actividad:
PBI con una contracción promedio del 1,3%, desempleo, y comercio cada vez con menos surtido.
En nuestro caso de Latinoamérica, debemos extremar las medidas defensivas considerando al menos tres niveles:
El regional, acelerando los procesos de integración en lo comercial, financiero e industrial y consolidando la participación en alianzas internacionales que den resultados de corto plazo.
El nacional enfatizando la sustentabilidad económica, ambiental y social vía clusters o nodos de redes de desarrollo, que tengan al Estado como impulsor y a la empresa como el gran ejecutor.
El empresarial como elemento celular y factor necesario para articular la productividad y la innovación, distribuido por toda la geografía nacional, principal generador de empleo y consciente de su nuevo rol de implementador de la inclusión social en el ámbito local donde actúa.
Como base de cualquier formulación de estrategias tanto para la coyuntura, como para “el día después”, deben tenerse en cuenta las siguientes reflexiones:
• Las leyes de la economía son tan duras como las leyes de la física y contravenirlas necesariamente dará malos resultados
• La inclusión social es vital para pasar la crisis y debe ser tangible para toda la población; de otra forma se afectará la gobernabilidad
• El proteccionismo económico es una mala idea, pues de esta crisis solo podremos salir pensando global-regional-nacional-local, y en ese orden
• Lo mismo es aplicable al análisis de riesgo y a las acciones compensatorias• Entre ahorrar y gastar es preferible gastar ahora para reactivar, y ahorrar después para consolidar
• Las soluciones deben ser consensuadas y sin límites doctrinarios pues esta situación es novedosa y nadie tiene aun una fórmula mágica
Nos estamos acercando al último trimestre de 2009 que es cuando habíamos anticipado se iba a sentir de cerca la crisis; ya no queda mucho tiempo y la ola se acerca. Ya podemos anticipar sus características, donde están las rocas, las mareas y la corriente; si no nos manejamos con equilibrio, habilidad, agilidad y coordinación para “surfearla” lo mas probable es que la ola nos pase por encima y nos revuelque. Como siempre depende de nosotros….
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