Benjamin Tripier (*)
La participación tiene impacto positivo sobre la sensación de satisfacción de los trabajadores. Dicha participación podrá darse de varias formas:
• Voluntaria (otorgada por la gerencia, la cual puede variar en profundidad, contenido y alcance) u Obligatoria (soportada por mecanismos legales o estatutarios).
• Activa (caracterizada por la fuerza de comprometer al tomador de decisiones) o Pasiva (tiene carácter consultivo y no compromete al tomador de decisiones).
• Formal (a través de grupos para repensar la empresa o laboratorios de reinvención, grupos ad hoc, grupos permanentes o focalizados) o Informal (consultas a grupos independientes de una agrupación formal).
• Directa (a través de talleres y foros de participación) o Indirecta (cuando forman parte referencial los tomadores de decisiones). También puede haber combinaciones entre todas las anteriores.
La participación debe manejarse cuidadosamente, considerando todos los elementos en juego. Debe haber un aporte evidente, es decir, la participación deberá estar orientada a obtener beneficios para la empresa y para todos los participantes, pero si es usada para dar ventaja a un grupo de interés especifico, tendrá un sesgo que le restará valor.
Por supuesto, la confianza es la base de cualquier relación y con ese criterio deberá establecerse cualquier escenario de participación. En otras palabras, la participación es buena y cuando es necesaria aporta valor; de otra manera sobra y se convierte en fuente de problemas.
El proceso de toma de decisiones, así como la participación deben generar responsabilidades y depende de factores como la capacidad o las habilidades, la voluntad de buscar y compartir información, y el ambiente de seguridad o incertidumbre en el cual se desenvuelve el proceso.
Cuando más partes están involucradas en una decisión, más información debe ser canalizada. Cuanto más creativos, abstractos y complejos sean los aspectos a discutir, mayor nivel de especialización deberá tener ese grupo.
Mientras más individuos estén involucrados en el proceso de toma de decisiones, más amplio es el rango de competencias, habilidades y conocimientos requeridos para lograr una solución efectiva, y mayor es la posibilidad de conflicto en detrimento de una decisión correcta.
Sin embargo, cuando el grupo es numeroso, mayor es el potencial de solidez de una decisión. Por otra parte, si se fuerza a alguien a tomar decisiones para las cuales no está preparado o tiene intereses sesgados, puede tener impacto en el desempeño de la organización y además, esa persona generará sentimientos de frustración e insatisfacción.
La tecnología de información y la Internet se han convertido en mecanismos positivos de participación, que pueden contribuir a crear “ambientes” virtuales de intervención del personal. Asimismo, los mecanismos de la gerencia del cambio son impulsores de la participación (vía talleres) y la consulta puede llegar hasta las bases de los trabajadores de la empresa.
Pero ojo, consultar debe ser entendido como solicitud de opinión o parecer, lo cual no será tomado como un mandato por quien es el encargado de tomar la decisión final, pues la responsabilidad del administrador es tomar la mejor decisión. Si de la consulta surgen ángulos que puedan ajustar esa toma de decisión, será la responsabilidad del administrador tomarlos en cuenta. La consulta, por lo general, se orienta a evaluar el impacto de la toma de decisiones.
(*)Economista. Socio Ejecutivo de la Firma de Consultores Gerenciales:
Nueva Tecnología de Negocios (NTN)
E-mail: btripier@ntn-consultores.com
Latest posts by Benjamín Tripier (see all)
- La naturaleza del alacrán - 20/08/2019
- Hay que parar esta locura!!! - 12/08/2019
- Reseteo y reinicio - 05/08/2019





