Para entender mejor este informe, no hay que perder de vista el cuadro general en el que todo lo que pasa en el país ocurre en el ámbito del chavismo y con el propósito de profundizar la revolución. La oposición está fuera de cuadro, y el gobierno la incorporará solo para hacerla responsable de algo, pero la realidad es que todo ocurre dentro del chavismo. Por ejemplo: La gran discusión económica interna está entre nacionalizar o no la economía, y no entre levantar o no el control de cambio.
Esta semana tuvo dos eventos que concentraron la actividad informativa:
- El tema cambiario
- El atentado con drones
Para el primero, la atención se concentró en lo que estaba ocurriendo en la ANC, cuando sorpresivamente decidieron aprobar, sin discusión ni previo aviso, la derogación de la ley de ilícitos cambiarios. Y, para complacer a los constituyentes (y al chavismo), se le presentó el proyecto de administración del control de cambios, que ya había sido presentado una semana atrás por NMM. Claro que esta vez se hizo en el Palacio Federal para guardar las formas de “independencia” de la ANC.
Cuando pasan estas cosas sorpresivas que concentran la atención pública, siempre me pregunto: ¿De dónde es que estamos retirando la atención, para concentrarla en esto? ¿Qué es lo que no se quiere que se vea, o que no se vea tanto?
Lo más importante para el país como un todo, era levantar el control de cambios, el cual no vino “entubado” a la ANC (como la mencionada derogación), sino que se lo “tiró a los lobos”, dejando su aprobación en manos de la pulseada entre pragmáticos y dogmáticos. Por lo que ya podemos anticipar que no habrá libertad cambiaria, como en cualquiera de los países de la región. Habrá un conjunto de requisitos y modalidades que hagan que el estado no pierda la capacidad de aprobar discrecionalmente cada transacción, o sea que siempre se pueda pedir algo a cambio de la aprobación.
Por otra parte, todo hace pensar que se mantendrán unos tipos de cambio regulados, con la excusa de manejar los dólares de la república, y se mantendrá la posibilidad real (y confesa por el mismo gobierno y el fiscal) del arbitraje entre mercados, con la salvedad de que ahora, eso no es ilegal.
Si bien hay una intencionalidad de NMM de promover la flexibilización cambiaria, no hay que olvidar que es un tema muy sensible en el chavismo, por lo que el presidente “obedecerá” cualquiera sea el resultado del debate.
Hay una corriente liderada por Aristóbulo Isturiz que dice que si se levanta el control de cambios, entonces el gobierno cae. Mientras que hay otra opuesta, liderada por Jesús Faría y Elías Jaua, que dice que si no se levanta el control de cambio, es que el gobierno se cae.
Regresando a “lo que no veo”, pareciera que está más relacionado con el sector petrolero y la legalización de las operaciones de mercado negro que estaban haciendo algunas empresas nacionales y rusas, pero que no estaban pudiendo hacer las chinas y americanas, que ahora sí podrán.
En pocas palabras: ¡DolarToday ya no es ilegal! Bueno, es un decir, pues aún Conatel mantiene la prohibición de publicar precios en páginas de mercadeo digital. Esto es así porque si no hay un mercado marcador, y no es ilegal transar en divisas, entonces esas páginas “son” el mercado, y cuanto más mercados haya, más posibilidades de arbitrar para aquellos que tienen acceso al más barato, que siempre es el oficial; el que depende de la discrecionalidad de un funcionario.
En cuanto al segundo, el atentado con drones, a veces la politización de un tema hace perder de vista al tema en sí mismo. Y cuando esto ocurre, comienzan las dudas sobre si el tema existió realmente. Y como estamos en una época de redes sociales donde “siempre alguien ve algo”, especialmente con la cantidad de cámaras de diferentes entes oficiales y del chavismo que actúan simultáneamente y con diferentes propósitos, en un evento como este, hay que esperar a que las diferentes versiones gráficas y de video comiencen a aparecer; unas serán reales y otras trucadas, pero el cuadro general finalmente estará a disposición del público.
Hasta el momento, mejor dicho en las dos horas subsiguientes al “evento” que fue percibido por el palco oficial sin previo aviso, se vio lo que se vio, en cadena nacional, antes del corte (susto, sorpresa, y desbandada). Además, circularon fotos de una explosión de gas, del presidente siendo protegido por escudos/maletines, y de algunos militares heridos (no queda claro cómo fueron heridos pues nunca se vio que la agresión fuera tan cercana). Muy poco tiempo después el presidente NMM acusó directamente al presidente colombiano y a la derecha local y latinoamericana, además de a los norteamericanos. Dijo que ya había detenidos y procesados y que iría hasta las últimas consecuencias.
En los análisis siempre se abre la puerta a los que llamamos eventos disruptivos (que no estaban en el radar o que si estaban tenían muy baja probabilidad de ocurrencia) dentro de los cuales están los atentados. Desde ayer, ya está sobre la mesa ese escenario y va a tener que ser evaluado como algo más que una señal débil. Aún no se sabe qué pasó realmente: en qué consistió, cuál era la intención, y si el objetivo que tenían (que tampoco se conoce), los que lo tenían (que tampoco se sabe quiénes eran), fue alcanzado o no.
Pronto comenzarán, si no han comenzado ya, persecuciones dentro del chavismo y la FANB, y para equilibrar, también a los “sospechosos de siempre” de la oposición. Este tipo de eventos, sorpresivos o planificados, siempre son el preámbulo de pases de facturas en tiempos de turbulencia política; en este caso impulsada por la crisis económica, la que a su vez, está llevando a una crisis social.
Tanto en el tema cambiario/ANC, como en este último, lo que no estamos viendo es más importante que lo que se ve. Hay que seguir analizando
Volviendo a la introducción de este informe semanal, todo ocurre dentro del chavismo, y esta no parece ser la excepción.
Político
La oposición sigue en su estrategia de:
- Lucha interna entre abstencionistas y votantes
- Llamado a la unidad
- Capitalizar el descontento como única oferta
La primera es parte es lo que promueve AP, asumiendo que “elección es elección”, no importa qué. Pese a que ninguno de ellos votó el 31 de julio de 2017 por la ANC. Insisto en la lectura equivocada de pensar que la abstención fue política, cuando en realidad fue social: la gente cansada de no recibir ofertas de futuro, sino de cambio de manos del poder. Y así no es como se gana. A esa dirigencia le falta hacer la oferta de porqué podrían hacerlo mejor si ellos ganaran. Pareciera que la respuesta es simple, pero no lo es. Siempre será que “más vale malo conocido que…”.
La segunda estrategia es la repetición de un pasado que no le dio resultados a la oposición, pero sus líderes insisten. No toman en cuenta que si no fortalecen sus bases partidistas, si no rescatan la confianza de la gente en la institución “partido político”, entonces no hay unidad que valga; construyen sobre bases endebles. Hay que tener en cuenta que tal es el deterioro del nombre, que ahora a los partidos los llaman “organizaciones con fines políticos”.
Y la tercera debería arrancar con el análisis de extremo: ¿qué pasaría si el gobierno lo estuviera haciendo bien? ¿Quiere decir que debería quedarse para siempre? ¿Que no habría nada diferente que proponerle a la gente?
El resumen es que hace falta una oferta para mejorar, y esa no saldrá de la unidad, esa saldrá de un compromiso conceptual y programático de un partido (o de varios), pero cada uno por separado. Y si necesitan hacer alianzas electorales, cuando haya elecciones, que estas sean a partir de los conceptos que los diferencian, y que los complementan. Una unidad que tiene como solo propósito sacar al gobierno, nos ha mostrado que, en nuestro caso, tiene poca viabilidad. Ah, y compararnos con Chile o con Polonia, no solo no ayuda, sino que confunde: nuestro caso, es nuestro caso.
El gobierno, por su parte, ya comienza a sentirse cómodo con las sanciones, lo cual no significa que no le hagan daño. Significa que las está metabolizando y llevándonos a todos a vivir en una dimensión de mayor deterioro, y a que nos acostumbremos a eso. Pero el resultado real, es que la gente, todos nosotros que vivimos en Venezuela, no se está acostumbrando y se siente incómoda. Y esa incomodidad va subiendo lentamente en las escalas del poder, y acercándose cada vez más a los anillos de toma de decisiones, aunque aún no hayan llegado al núcleo.
El núcleo que, hasta donde se sabe, está constituido por NMM, CF, DC, DR y JR, va maniobrando tratando de complacer a unos y de disciplinar a los otros. Los militares, como única institución que podría tener alguna autonomía en la estructura de poder, están al frente de las bases de la economía (petróleo, electricidad, agua, vivienda, minería, alimentación) y están presentes proactivamente, en todos, absolutamente todos, los espacios institucionales desde el segundo o tercer nivel, en ministerios e instituciones de todo tipo. Estará en su homogeneidad y en la solidez de sus propios principios de obediencia el poder e influencia que puedan tener sobre el núcleo al que ellos no pertenecen. Si ese ámbito, el militar, no se acostumbra a la incomodidad, eso producirá más presión sobre el estatus quo y tenderá a cambiarlo.
Por el momento el chavismo tiene muchísimo poder fronteras adentro, y no hay fuerza opositora que puede enfrentársele con alguna probabilidad de éxito. Hubo muchos momentos en el pasado en que eso no fue así y las oportunidades no se aprovecharon. Ahora, y por un par de años más, ese es el panorama. En los próximos dos años (o tal vez menos), la situación del país se deteriorará tanto que el chavismo desde adentro pedirá cambios y tendremos elecciones competitivas. En ese momento, si los partidos de oposición se prepararon, entonces podrán ganar y gobernar. De otra forma, habrá una renovación del chavismo y ellos volverán a ganar.
El exceso de disciplina y la verticalidad, tienen ventajas operativas al momento de despliegues tácticos; pero se revierten en contra cuando se están gestando disidencias y resistencias al interior de las instituciones (militares y civiles partidistas); y por esa misma disciplina son muy difíciles de “leer” y anticipar. La institucionalidad chavista parece sólida y se comporta como tal, pero del lado de adentro hay ya fisuras irreversibles, pues están asociadas a la asignación de responsabilidades al alto gobierno por el deterioro económico, el cual (levanten o no el control de cambio) es también prácticamente irreversible.
El tema del atentado, sea cual sea su origen y propósito, a corto plazo le servirá al gobierno para manejarse argumentalmente. Pero no mucho, porque la situación es tan mala, que ya ni esos eventos que en el pasado daban resultado, cambiarán el rumbo de los acontecimientos.
Social
La protesta genuina, no polítizada y no violenta, se ha ido convirtiendo en rutina diaria a nivel nacional. El humor social de tristeza y depresión, mezclado con esperanzas basadas en pensamiento mágico (“algo tiene que pasar”), aunado a las protestas, van configurando un nuevo panorama novedoso para el país. Y también novedoso para el chavismo acostumbrado a que las protestas tuvieran carácter político, derivaran en violencia, y vinieran de la oposición. Ahora también provienen de las bases del chavismo.
La marcha admirable de los campesinos que caminaron más de 500 km desde los llanos hasta Miraflores, y a la que se le puso todos los obstáculos posibles, fue un ejemplo de cosas que le preocupan al gobierno porque no están preparados para manejar. Trataron de resolver, pero el daño ya estaba hecho, pues ellos lo revelaron y acusaron, y aún no está claro que el presidente o DC hayan podido deslindarse de ese daño. Y eso se extenderá a otros sectores, que dejarán de lado la polarización, y se alinearán reclamándole al gobierno que haga las cosas bien. Pero eso es algo que no ocurrirá; el hacer las cosas de la forma que las hacen, es parte de la esencia de la revolución, que no termina de imponer sus reglas, y que cada vez menos gente cree en ellas.
El chavismo, como herencia de Chávez, se va vaciando de contenido, y los seguidores se preguntan si el sacrificio vale la pena. Si la oposición no está ofreciendo un futuro deseable, el chavismo tampoco lo está haciendo. Por una parte o por otra, lo social está sin liderazgo y sin posibilidades de mejorar.
Hay que seguir de cerca la transformación del comportamiento social, pues está ocurriendo aceleradamente, y a la vuelta de unos meses podremos “descubrir” cambios, que en otras circunstancias tomarían mucho más tiempo. La lectura de lo que está ocurriendo en el interior profundo del país, debe tomarse como anticipo de lo que terminará ocurriendo en Caracas.
Otro tema relevante es la diáspora y la emigración que en este periodo vacacional se ha intensificado. Según información de Torino Capital, la secuencia, en millones de habitantes, desde 2015 con 30.4, 2016 con 31.1 y 2017 con 30,5; nos pone para este 2018 en 27,6 y para el 2019 nos deja en 25,5 millones de habitantes, con una pérdida de población cercana al 20% en los últimos 10 años. Arrancó llevándose el bono demográfico, desde los mejor formados académicamente, hasta (últimamente) la mano de obra calificada. Arrancó por avión y ahora salen hasta caminando.
Deberíamos analizar la composición de los 25,5 del año próximo, y lo más probable es que para la reconstrucción, tengamos que importar recursos humanos. Porque los que se fueron, por la forma en que se fueron, y a lo que se fueron a hacer, salvo excepciones, no regresarán al país. Nuestra sociedad se irá transformando con nueva inmigración, la cual esperamos que, al menos, tenga la calidad humana de la que tuvimos en el pasado.
Económico
En informes anteriores les comentaba que la relación entre dólar paralelo e inflación no es tan alta como pareciera ser. Conceptualmente, la inflación tiene dos componentes gruesos, el de la demanda, esencialmente monetario, influido por el exceso de bolívares en el mercado (M2), y el de la oferta, más cercano a la economía real, influida por la escasez, desabastecimiento y deficiencia en los servicios públicos y la infraestructura. Cabe mencionar que uno de los “bienes” también sometido a esos criterios, es el dólar como mercancía transable. Podría decirse que la inflación hace subir al dólar, y no que el dólar hace subir a la inflación. Si bien en términos prácticos importa poco la diferencia, a la hora de generar medidas de políticas públicas (p.ej. control de cambios) si es bueno reconocer las relaciones de causa y efecto. En pocas palabras, sino se considera una visión integral de la economía que incluya entre otros factores, cambiar la política de precios, es muy difícil que se frene la inflación.
Si se levantara el control de cambio, solo sería realmente efectivo si se eliminara el dólar oficial y se levantaran los controles de la economía, incluyendo las restricciones para importar, de forma tal que complementen las exoneraciones decretadas por el presidente. Hasta el momento, entre los anuncios y las decisiones, no se ve que haya algún cambio positivo en la vida de los venezolanos.
Debe esperarse para este mes de agosto un aumento salarial muy grande. Mucho mayor en porcentaje y en términos absolutos de lo que se había visto hasta ahora. Y debería ocurrir alineado con la reconversión esperada para el 20A para que la gente no se confunda. A menos que la presión social lleve a que ocurra antes y ya no importe si se confunden o no.
La reconversión también traerá aparejado un repunte inflacionario por los redondeos de hasta cuatro lugares decimales. Aunque con la posible (y necesaria) coexistencia con el cono anterior, tal vez pudieran manejarse algunos precios sin que sea necesario redondear totalmente al más bajo elemento del nuevo cono, como son las monedas de Bs.S 1 y Bs.S 0,50.
Para la empresa privada cualquier destrabe de controles, significará una ventana de oportunidad. Las más arriesgadas podrían ya registrar sus compras de dólares en mercado, ex-negro, para trasladar formalmente al precio los costos reales; aunque lo prudente seria esperar a que haya más información sobre otros instrumentos coincidentes que no fueron expresamente mencionados en el decreto, tales como la ley de precios justos o las disposiciones y providencias en el caso de la banca.
Aunque el decreto constituyente de apoyo a las medidas del presidente dice textualmente “abriendo espacio al funcionamiento de las casas de cambio y a las operaciones cambiarias entre los distintos actores de la economía”. Es amplio, no muy preciso, pero el “distintos actores de la economía” permitiría algunas inclusiones, pero lo prudente es esperar por más información y consultar a los auditores y los abogados. Nosotros los consultores, podemos apoyar en cómo adaptarse y tomar ventaja de las oportunidades que se abren con cada medida.
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