Fuente: Versión Final
La pregunta que se hacen en Venezuela y en el exterior es si nuestra situación de crisis tendrá un desenlace, o si continuará en el tiempo su proceso de deterioro. Y si lo tuviera, entonces, cuándo sería. Por lo que los ciudadanos se encuentran desmotivados. Sin embargo, no hay que desanimarse por la incertidumbre electoral.
No hay una respuesta contundente, sino evaluaciones multidimensionales, donde la más fuerte es la comunicacional, simbólica y reputacional… la dimensión blanda, la que afecta las percepciones, es incapaz de modificar la realidad. Y, posiblemente, «la brecha que se agiganta» entre las percepciones inducidas y la realidad contundente, sea el espacio donde buscar la respuesta.
Creo que, por un tiempo más, el elemento simbólico seguirá imponiéndose hasta que no haya duda que pase al nivel político. Ya no es más un reflejo de lo que sucede en la vida real, de la tangible, de la que no se comunica, sino la que se vive. Y, en ese momento, la dirigencia, toda, tendrá que hacer algo…tal vez apartarse y renunciar…
Confrontación
Hoy veo menos fractura entre chavismo y oposición, que entre la dirigencia del país y la población en general. La recién encuesta de Encovi alertó que los resultados deben ser atendidos… pero no lo están… Ni siquiera son mencionados en el proceso electoral por ninguno de los dos candidatos. Se está gobernando -o pretendiendo hacerlo- un país diferente al que tenemos.
No hay política antiinflacionaria, no hay respuesta a la escasez de billetes, ni ante el déficit de infraestructura de comunicaciones e Internet para transar en el campo digital. No hay planes para invertir en el sector eléctrico, en el petrolero, ni para frenar el éxodo del bono demográfico. Además, no toman en cuenta restablecer los flujos normales de bienes y servicios, flexibilizando controles (de cambio y de precios). En definitiva, no hay acciones gubernamentales para frenar la caída, y lo que pone el opositor sobre la mesa es «dolarizar» la economía.
Nuestros problemas son de tanta profundidad e irreversibilidad que, con eso, no basta… En realidad, sería más de lo mismo. Principalmente, porque nuestra economía ya está casi al precio del dólar y no parece que sea la solución.
Me ha tocado estar cerca del proceso de »dolarización» de Ecuador y de la caja de conversión argentina -»dolarización» sin dólares-. Puedo decirles que para las condiciones estén dadas, hay que no sólo celebrar acuerdos con la Fed y con el Engraving and printing, sino renegociar la deuda. Para eso, habría que contar con el respaldo de una producción petrolera que, hoy en día, no cuenta ni con taladros ni con electricidad para trabajar. Sin mencionar que se profundizaría la brecha social y, seguramente, estaríamos peor que hoy.
En pocas palabras, pareciera que los planteamientos son una banalización, que muestran, por supuesto, el camino de salida… Pero, tal vez, lo más importante es que carecen de una visión de país; del país que quisiéramos tener.
Tal como les decía al principio, la dimensión simbólica y comunicacional seguirá lidiando con la situación real y nos llevará a las elecciones del 20 de mayo. Leído a esta fecha (aunque las cosas pudieran cambiar), NMM será reelegido por una mayoría importante.
El desenlace, entonces, será diferido hasta que la brecha (y la crisis) sea tan grande que no quede más remedio que negociar. Recién en ese momento se podrá pensar en gobiernos de coalición: con el chavismo no saldremos de la crisis… pero sin él tampoco.

Fuente: El Venezolano
Político
Como les decía en informes anteriores, la estrategia electoral más dura que tiene el gobierno es dividir a la oposición. Lograr que 30% (más o menos promedio del chavismo) sea mayor que 70% (más o menos promedio de la oposición). Esa alquimia no ocurre sola. Ocurre porque nuestra sociedad aún no ha internalizado el futuro que quiere… Cada vez sabe más qué es lo que no quiere, pero aún falta una visión de país. Un sentido de dirección hacia un futuro posible y sustentable… y ese futuro no está a la vista.
Si tuviéramos que guiarnos por lo que viene ocurriendo, y parece que seguirá, ese futuro no es bueno. Se debe cambiar y podemos hacerlo, pero sólo si todos apuntamos para el mismo lado. Ese norte podría ser planteado por la oposición, pero no lo ha hecho aún. Y es difícil que lo haga en el par de meses que le quedan para las elecciones.
Electoralmente pareciera que las cartas están echadas. HF es un traidor imperdonable para el chavismo, y un chavista encubierto para la oposición. Siempre estuvo en los números bajos porcentuales con respecto a HRA, HCR y LL, aunque últimamente haya levantado puntos por la figuración pública y la expectativa presidencial. Hay que recordar que una de las razones de sus números bajos era el desconocimiento nacional, considerando que era un personaje regional. Incluso, perdió la gobernación que tenía frente a la candidata del chavismo, la cual era desconocida electoralmente en esa región. Se habla de 2.500.000 votos posibles para él.
Mientras tanto, NMM logró su cometido de dividir a la oposición y su nuevo trabajo será mantenerla dividida. La estrategia es evitar que los opositores acepten a HF como opositor, y que los chavistas light lo perciban como una opción. La división se profundizará con las elecciones para consejos legislativos y consejos municipales, a las cuales la oposición local asistirá reactiva, sorprendida y en desbandada. Sin duda le romperá la consistencia al planteamiento abstencionista, basado en la percepción de ilegitimidad de la ANC, del TSJ, del CNE y de la parcialidad de la FAN. El chavismo podría contar con 5.500.000 votos.
Quedan 10 millones para repartir. Un 40% de los cuales está en el exterior y no votarán (aparentemente hay contabilizados sólo 105 mil), y la abstención que se prevé que sea grande: más del lado opositor que del chavismo.
Es tan democrático emitir el voto como abstenerse. Ambos son ejercicios genuinos de decisión, de manifestación de voluntad y de mensaje para la colectividad… ejercicios de reflejo de un sentimiento y de las condiciones de competitividad electoral.
Sin embargo, el 20 de mayo será el momento en el cual habrá que leer el mensaje real y compararlo con las estimaciones previas… será esa la verdadera encuesta. No falta tanto para saber dónde realmente estamos parados. No creo que para el 21 de mayo cambie nada sustancial, pero al menos sabremos a qué atenernos.
Debemos estar claros que estamos viviendo circunstancias inéditas para las cuales no hay antecedentes referenciales. Estamos en una campaña donde no se reconoce la realidad terrible, sino que se habla como si aquí no hubiera problemas. Sus declaraciones sobre los »restaurantes llenos en Las Mercedes» y los »20 mil médicos comunitarios» para explicar porqué no hay crisis humanitaria son una muestra del perfil de su campaña. NMM es el protector de los pobres que sufren por las políticas que él mismo promueve y aplica. Es el síndrome de Estocolmo sociológico que les he venido mencionando. Esto podría significar que aumenten los 5,5 millones de votos hasta llegar a 8.
#2Mar VIDEO: Nicolás Maduro niega que en el país haya crisis humanitaria. pic.twitter.com/3rfN4nZI3y
— Luis Olavarrieta (@LuisOlavarrieta) March 2, 2018
Fuente: Twitter. @LuisOlavarrieta
Siempre existe la posibilidad de que la gran masa opositora, actuando como un cardumen, decida moverse toda junta en la dirección de apoyar a HF y el gobierno pierda la elección. La probabilidad es baja, pero es un escenario que habría que considerar. Tal vez haya que analizarlo más cerca de la fecha, pues por el momento no hay elementos objetivos que así lo aconsejen: no se han visto movilizaciones, giras, o presencia masiva nacional e internacional.
Ante la pregunta de qué hará la oposición el lunes 21 si se abstiene y no apoya a HF, la respuesta debe ser: continuar la construcción/reconstrucción de la Unidad. Identificar una visión de la Venezuela posible y declararla. Inclusive construirla entre todos con un enfoque bottom up con talleres de trabajo alrededor del país. Y que de esa base surja, también, la hoja de ruta. Es hora de comenzar a trabajar de forma estructurada, y elegir líderes con arraigo, representatividad y con más futuro que pasado. En resumen, hay que construir las bases para que cuando realmente se pueda competir electoralmente, entonces se participe.
El chavismo eligió competir contra los más débiles. Los líderes nacionales naturales de la oposición (LL y HCR) están preso e inhabilitado, respectivamente, lo cual no les quita su liderazgo.
Oposición internacional
La oposición más consistente y con la visión más clara está en los gobiernos extranjeros. Bajo el liderazgo del presidente Trump, estos no tienen “pensamiento mágico” y están claros en lo que quieren y en la manera de lograrlo. Por su parte, la oposición local, a veces reconoce a la ANC y a veces no.
Todo hace pensar que las sanciones se incrementarán y que se incorporarán otros países. El tema petrolero se volverá el centro de una especie de embargo, cuyo propósito sería la asfixia económica y financiera. Asfixia que afecta a los sancionados directamente, al Gobierno y sus instituciones, y también a todo aquel que deba operar con la banca internacional desde y hacia Venezuela. A estas alturas ya podemos estar más seguros que no responden a la dicotomía chavismo-oposición, sino a temas mayores más relacionados con terrorismo, narcotráfico, DDHH, y con la geopolítica regional y global.
Esta elección no tendrá efecto real ni en la gobernabilidad interna, ni en la legitimidad internacional. El daño que está sufriendo el país, su gente, su infraestructura y su reputación, es tan grande que no debería ser necesario que desde afuera se busque un cambio, sino que surgiera desde adentro.
Tal como les decía en el pasado, a la negociación se llega después del colapso y no para evitarlo. Pareciera que aún no están dadas las condiciones para sentarse en la mesa, pues el gobierno cree que no necesita a la oposición y la oposición no tiene la fuerza para negociar nada.
Social
La encuesta Encovi habla por sí misma. No debería politizarse, sino ser base para la toma de decisiones, pues nada de eso es falso. Está claro que nuestro mundo noticioso no permite transparentar esas situaciones, pero cada vez es más visible sin necesitar de los medios… están a la vista y no pueden ocultarse. La hiperinflación es el marcador del deterioro de la calidad de vida. Los ingresos no alcanzan para las cosas mínimas. Ni a los pobres los subsidios, ni a los trabajadores los aumentos y bonos, ni a los empresarios sus resultados…

Fuente: Diario La Calle
El ambiente socio emocional es de negatividad y desesperanza. Los pobres dependen cada vez más de un Estado que no los atiende adecuadamente. Los demás están buscando emigrar, y los que no pueden, se quedan con las ganas y la frustración. Tenemos el ánimo caído y con una tristeza profunda, difícil de disimular.
Las diferencias entre Caracas y el interior son abismales. Allá están peor y con menos recursos a la mano… deberá ser Caracas la que los impulse y los ayude. De allí la importancia de la dirigencia nacional como guía para rescatarlos. Los que están más cerca de la frontera se van por Colombia, las Islas Holandesas, Trinidad, Guyana y Brasil. Pero los más necesitados se quedan deprimidos y angustiados, sin contar con alguien o algo que les infunda el ánimo necesario para trabajar (los que pueden) y mantener a sus familias. Los que estamos, debemos asumir nuestra realidad como punto de partida y tratar de ser los mejores en lo que hacemos.
Más del 70% de la gente cree que habrá una explosión social. En la medida que esa fantasía no tenga una contrapartida que muestre un camino diferente, entonces será la profecía auto cumplida. Desde este momento, hasta que eso ocurra (si lo hace y que ojalá no), hay que amanecer todos los días con el estado de ánimo que genere ideas y proyectos, y tal vez de allí salgan las soluciones.
Económico
Lo más relevante debe ser el alerta de nuevas fallas eléctricas. Sin electricidad no hay PBI, y según información calificada, estamos frente a unas condiciones estructurales de vulnerabilidad que se potencia con cada evento que se produce. Cada empresa debe compensarlo con logística y equipamiento.
El aumento de sueldo cada mes y medio, o dos meses, ya no es suficiente y tal vez deba ser quincenal o semanal. Lo ideal sería liberar la capacidad de negociación de cada sector, incluido el Estado, y cada empresa bilateralmente con sus trabajadores. Hoy la vulnerabilidad es cruzada entre el empresario y los trabajadores, y ambos quieren continuar. A veces no es el monto, sino la forma y la frecuencia. Las leyes laborales son un obstáculo para la fluidez y flexibilidad que las circunstancias requieren.
RRHH es, junto con la tesorería (y ahora hay que incorporar logística, procura, suministro o compras, o como lo llamen en cada caso), el área más crítica de una empresa en esta terrible coyuntura. Si hubiera que constituir un equipo de crisis o de respuesta rápida, esas dos áreas serían las integrantes. Habría que incorporar, además, a quien maneje las relaciones con el Gobierno, pues allí estará la correa de transmisión entre las posibilidades y la realidad.
El Petro sigue su desarrollo, aún sin impacto real. Todo hace pensar que tendrá su influencia en el futuro, aunque no está claro el cómo. Sin duda, hay que tenerlo presente y hacerle seguimiento, pues su momento habrá llegado cuando tenga enlace con el mundo de los bolívares.
En cuanto a la combinación hiperinflación-dólar paralelo, hay que comenzar a verlos como engranajes diferentes. Cada vez menos el paralelo es un indicador de inflación. Sirve más bien de referencia estable, aunque no necesariamente útil. Los que hayan cobrado en dólares estas dos últimas semanas, se darán cuenta que perdieron frente a la inflación. Por eso es que »dolarizar» la economía no es tan importante como liberar el control de cambio y de precios.
La falta de efectivo está generando un mercado negro que llevará a una intervención dura del gobierno (como la crisis de los billetes de 100 del 2016) que no se sabe en qué consistirá. Ese es un escenario que tendrá a la banca como fusible y la persecución de tenedores de efectivo, como las grandes tiendas, abastos, mercados y mayoristas de alimentos. El peso grande lo tendrán las oficinas de frontera. Posiblemente haya una avalancha de depósitos cuando se promulgue alguna medida defensiva.
¿Cuánto tiempo más se puede mantener una crisis tras otra?
En definitiva, la democracia está en la gente y en sus manos está el futuro: del chavismo, de la oposición y de todos nosotros. Que voten, que se abstengan, que trabajen, que protesten y que exijan. Pero que el ánimo no decaiga… es la única opción de los que se quedan.
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