
La ANC fue instalada el viernes pasado y ya comenzó a trabajar con medidas esperadas, tales como la remoción de la FGR y el establecimiento de un plazo máximo de dos años para su funcionamiento. Como decía en informes anteriores, será más importante lo que haga en esos dos años que la constitución que resulte al final.
Y esto es así pues hay una probabilidad alta de que el referéndum para su aprobación quede en manos de la oposición y al día de hoy todo indica que no se aprobaría. Más bien la ANC se ve como un nuevo dispositivo de seguridad para la continuidad del gobierno por lo menos mientras dure su vigencia. Como no sea con medidas de excepción con carácter disruptivo, no hay a la vista ningún mecanismo aceptable para acelerar la salida del gobierno que busca la oposición.
Si bien aun está vigente la CRBV del año 99, cualquier disposición contradictoria podría ser procedente, pues el gobierno cuenta no solo con el poder supra de la ANC, sino también con el aval del TSJ y el apoyo de la FAN. Parece difícil que algo que haga el gobierno pueda resultar ilegal: siempre será legal, de una forma o de otra.
Por eso, esto se convertirá en un juego del gato y el ratón, donde, en lo político, el ratón será la oposición y perderá siempre…si juega pierde y si no lo hace también.
Desde un punto de vista práctico se le van acabando las opciones a la oposición. Las elecciones regionales se convierten en una zanahoria para seguir, sabiendo que es muy difícil que alguna sea ganada por un opositor…Por qué habría de permitir el gobierno que tiene toda la institucionalidad controlada, que haya elecciones y que si las hubiera, que algún opositor ganara? No hay ninguna razón que uno pueda explicar; por lo que algunos pueden pensar que inscribir candidatos es una pérdida de tiempo y otros que es una traición…lo cierto es que en ese juego va quedando cada vez menos espacio para la paz.
El escenario Siria, planteado varios informes atrás, sigue activo y escalando a un nivel que va mas allá de la gente en las calles. El evento del fuerte Paramacay fue una muestra que junto con el helicóptero y los morteros contra la GNB, mas las amenazas por Youtube de un grupo llamado Ninja, comienzan a delinear un nuevo patrón de escalamiento de la violencia que se va superponiendo con los trancazos y las marchas. Si la oposición abandonara las calles (único campo donde sin ser el gato, tampoco es el ratón) posiblemente se terminaría de consolidar el proceso constituyente y su camino incierto hacia un futuro que nadie puede predecir…tal vez ni aun el gobierno, pues en dos años pueden pasar muchas cosas. Por lo cual podría anticiparse que la gente no abandonará las calles.
El gobierno por su parte sigue avanzando con la línea que se había trazado, habiendo logrando todos sus objetivos políticos. Ahora, me imagino que irá por otros objetivos que tengan más que ver con la crisis económica que ha llevado los precios a niveles astronómicos difícilmente compensables con algún aumento de salario. Lo que no logró la política, tal vez lo consiga la explosión social…así sola…sin líderes visibles…la calle llevada por la desesperación de la gente que podría poner en jaque al gobierno.
Por lo anterior es que posiblemente le haya llegado el momento al gobierno de soltar el control de cambios y permitir que la economía se descomprima y comience a buscar los equilibrios perdidos. Aunque es muy difícil que se encaren medidas de fondo tipo déficit fiscal y tarifas, o que se reactiven las inversiones (no hay ni voluntad política, ni espaldas financieras para hacerlo), si podrían tomarse medidas destinadas a reponer inventarios y moderar el nivel de precios. Liberalizar un poco la economía hasta el punto que la revolución lo permita. Pensando que este nuevo actor, la ANC, podría generar los espacios de poder para lograrlo. Es tal vez la oportunidad de que el pragmatismo se imponga (aunque sea transitoriamente) por sobre el dogmatismo. Y digo esto pues la medida del presidente de ofrecer a la ANC para que sesione en la Casa Amarilla en vez del conflictivo Palacio Federal puede ser visto como una señal de pragmatismo.
Me pregunto cuánto de wishful thinking y cuanto de posibilidades reales tendrá la opción planteada en el párrafo anterior. Aunque no pareciera haber otro camino en lo económico. La diferencia entre el Dipro de Bs. 10,00 por dólar y el paralelo de Bs. 18.900,00 es tan abismal que ya se hace imperativa una muy fuerte devaluación del primero…Y al Dicom seguramente lo deslizarán hacia Bs. 5.000,00 o más. Lo ideal para todos, Tirios y Troyanos, seria unificar y liberar.
Llevamos tres meses de titulares de prensa relacionados con lo político, mientras que lo real, falta de alimentos y medicinas, inseguridad e inflación, es noticia secundaria. Eso sin nombrar los problemas estructurales que no podrán solucionarse y que se irán presentando a medida que colapsen los sistemas faltos de inversión y mantenimiento durante muchos años. El caso de la inundaciones en Puerto Ordaz y San Félix, producto del desbordamiento del Guri y la dificultad de aliviar y turbinar ese exceso, es una muestra del mal manejo y falta de mantenimiento de sistemas complejos como el eléctrico. La pregunta es si eso podrá afectar la generación eléctrica en la fuente de más del 60% de la generación eléctrica nacional. ¿Podrá solucionarse o complicará aun más la situación?
La brecha entre la dimensión política (en la que se están moviendo gobierno y oposición) y la realidad que vive la gente, es tan grande que se hace difícil que el impulso de protestas de calle se calme. Como mencionaba arriba, más bien se reemplazarán las consignas políticas por consignas concretas. El liderazgo de la oposición ya no tiene el control ni de la calle, ni del paramilitarismo que está comenzando a mostrarse en público (caso Paramacay?). Es muy posible que mientras las cúpulas opositoras se ocupan de las candidaturas a gobernador, los liderazgos locales sigan en la calle y los grupos más extremos comiencen a hacer notar su presencia. De hecho, el ambiente es tan propicio, que con el solo anuncio de “trancazo” ya las calles se vacían y parecen ciudades desiertas.
El ámbito internacional merece un trato especial, pues se ha manifestado en contra de NMM de una manera que no se conocía en la vida republicana de Venezuela. Manifestaciones, comunicados, sanciones, cartas y amenazas; cada vez menos amigos y cada vez mas críticas. Pero todas llegan hasta las fronteras y de allí hacia adentro son procesadas y re significadas por el gobierno hasta el punto de constituirse en una fortaleza de aglutinación de las fuerzas que apoyan al presidente, las cuales si bien son minoritarias no lo son tanto como para perder sustentabilidad (mínimo 15 a 18%, máximo 30 a 35%).
Y ya no se trata de que los países y organismos están en contra de la ANC, sino que están en contra de NMM, lo cual termina dificultando la posibilidad de reacomodar la relación por un lado, y de tender puentes por el otro, pensando que durante los dos años de vigencia de la ANC, salvo hecho inesperado y disruptivo, NMM permanecerá en la presidencia. Y en la medida que el cerco que se ha establecido alrededor se haga más fuerte, más difícil será que lo externo tenga influencia inmediata en lo interno. Por lo menos en las relaciones visibles de gobierno a gobierno. Seguramente habrá actores internos (personas o instituciones) que pudieran actuar como bisagras entre los diferentes ámbitos, público/privado-interno/externo, pero aun están muy frescas las agresiones como para exteriorizar las ideas.
No se puede perder de vista que en la geopolítica de la relación USA-Rusia, el tema Venezuela, si bien no es una pieza clave, si es una pieza valiosa que en algún momento terminará siendo “jugada” y nos colocará en alguna parte del tablero. Un tablero que no controlamos, pero que adonde nos coloque iremos con nuestra burbuja acuesta, de fortalezas y debilidades, y también de oportunidades y amenazas…estas últimas dos son las que nos permitirían plantear escenarios y tratar de anticipar adónde nos “moverán” y cómo quedaremos al finalizar el juego.
La valoración de la “pieza” Venezuela ya no pasa solo por el petróleo, sino que tiene más peso por temas como la trama de relaciones que la revolución ha ido construyendo (Rusia-China-Irán), por el rol logístico en el narcotráfico, y por el efecto neto de la relación USA-Cuba y el rol de esta última como santuario de las izquierdas reaccionarias del mundo. O sea que si bien nuestro destino de cara adentro está en nuestras propias manos, de cara afuera no depende de nosotros y si del resultado de negociaciones y contrapesos que no vemos y que no manejamos.
Y el entorno, si bien no pareciera que vaya producir impactos de acción inmediata (lo militar pareciera estar fuera de discusión y lo financiero se discute para evitar afectar al pueblo) si terminará minando la revolución para ser incorporados a la tendencia regional de necesitar revertir la desinversión y reconstruir los patrimonios nacionales luego de gobiernos asistencialistas que los han dilapidado. Ya sea con una transición brusca y dolorosa, o gradual y negociada, lo cierto es que nuestra Venezuela deberá comenzar una nueva etapa en la cual el mañana sea percibido mejor que el hoy, y no al revés como está ocurriendo actualmente. Pero esa transición no llegará ni sola, ni pronto. Será el resultado de la pulseada que todos los días sigue habiendo entre gobierno y oposición con estrategia de “juego trancado”: si uno de los dos afloja, el otro se impone y la transición se retrasa.
Como corolario hay que decir que el país no está bien…la situación no es normal…algo tiene que pasar…no me imagino dos años de esta especie de transitoriedad conflictiva permanente y de nunca comenzar a hacer cosas que perduren. El mientras tanto le ha ido ganando a la estrategia…por ahora.
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