Benjamin Tripier (*)
Los desequilibrios en la estructura laboral se deben principalmente a la generación artificial de empleos en empresas públicas y privadas no viables, que tienden a subsanarse en el tiempo, pero de una manera violenta y dolorosa. Cuando una empresa no tiene razón económica de ser, comienza a desgastarse primero, a través de la pérdida de sus recursos realmente valiosos (aquellos que pueden encontrar trabajo rápidamente en otra parte), y luego, de un momento a otro cierra (o quiebra), y deja en el mercado una cantidad de gente, que se encuentra en los niveles medio y bajo de la probabilidad de conseguir un empleo.
En esto hay un componente fuerte de injusticia social, pero es el precio del reajuste de la estructura laboral. Tal vez esas personas que están en los niveles medio y bajo en la probabilidad de conseguir otro empleo, podrían haber tenido mejores oportunidades en trabajos donde estuvieran realmente capacitados, si hubieran tenido a tiempo un indicador o «filtro» que los orientara en su carrera laboral.
A lo largo de la carrera profesional/laboral hay filtros que son necesarios, y que le dan al estudiante/trabajador un mensaje claro de como corregir su formación para alinearla con sus capacidades y con el mercado laboral. Es decir, debería estudiar, formarse y graduarse en el área donde tenga aptitud, y debería estudiar, formarse y graduarse en donde adicione valor social.
Las distorsiones inducidas por las causas mencionadas retrasan el punto de toma de decisión forzado por el filtro: el exámen de admisión que no se pasó para entrar a la universidad, más el examen de admisión que no se pasó para entrar al mercado laboral, se pasa luego cuando se presenta la crisis. Y el resultado es que debió haberse dedicado a alguna otra cosa en la cual sí es realmente bueno.
No se está pidiendo que todos sean brillantes, se está pidiendo que sepan hacer la tarea para la cual fueron graduados o contratados, es el choque contra la realidad de aportar o no valor en el trabajo que se hace.
Estabilidad laboral antes significaba pertenecer a una empresa grande, aunque supiera o no hacer su trabajo. Hoy en día esa estabilidad significa saber hacer la tarea y permanecer por el valor que agrega a su trabajo.
La transición que ayude a armonizar el mercado laboral, se dará a través de la posibilidad de la contratación externa o outsourcing. La focalización y la especialización serán los marcadores importantes. Por ejemplo, en una relación laboral normal, la supervisión del personal de limpieza se hace de manera intuitiva y sin proveer los medios técnicos para lograr resultados a cambio de un pago. Esta misma ocupación dentro de una empresa especializada en servicios de limpieza, dará mas apoyo al trabajador en cuanto a métodos de trabajo y consistencia en la calidad del servicio. La empresa recibirá un mejor servicio contratando a un proveedor de limpieza que contratando directamente a quien limpie.
Esa es la tendencia, cada vez más los requerimientos por resultados buenos continuos será mayor y hará que cada quien haga lo que sepa hacer mejor. La nueva demanda laboral vendrá primero para los mejores en el mercado, y así sucesivamente, y quienes no se reacomodaron o adaptaron a las nuevas circunstancias, seguirán sin empleo.
El desafío de hoy es para quienes tienen un empleo, para quienes no lo tienen y para quienes se están formando. En este sentido, deben alinearse con las necesidades actuales y futuras de nuestro mercado, en aspectos básicos como la actitud de servicio, y en aspectos especializados para saber hacer la tarea y así demostrarlo.
(*) Economista, Socio Ejecutivo de la Firma de Consultores Gerenciales:
Nueva Tecnología de Negocios (NTN)
Email: btripier@ntn-consultores.com
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