Benjamin Tripier (*)
Los desequilibrios en la estructura laboral se deben principalmente a la generación artificial de empleos en empresas públicas y privadas no viables, que tienden a subsanarse en el tiempo, pero de una manera violenta y dolorosa. Cuando una empresa no tiene razón económica de ser, comienza a desgastarse primero, a través de la pérdida de sus recursos realmente valiosos (aquellos que pueden encontrar trabajo rápidamente en otra parte), y luego, de un momento a otro cierra (o quiebra), y deja en el mercado una cantidad de gente, que se encuentra en los niveles medio y bajo de la probabilidad de conseguir un empleo.